Crea tu propia sociedad secreta

31 08 2010

Todo el mundo habla de organizaciones ocultas dentro de nuestra sociedad: agrupaciones influyentes que mueven los hilos de gobiernos con oscuros objetivos. No voy a citar nombres porque no es plan de que mañana venga a buscarme algún tipo perteneciente a una de ellas y me haga desaparecer del mapa.

Esos grupos nos inspiran miedo y fascinación a partes iguales. De hecho, somos muchos los que quisiéramos pertenecer a alguna ya sea para conspirar,  sentirnos importantes o sencillamente porque queremos amenazar a alguien (algún autobusero, cartero o vendedor) diciéndole que, si se mete con nosotros, se está metiendo con un poder terrible que le puede fastidiar de por vida.  Claro, hasta que nos llamen para formar parte de una de esas sociedades puede pasar una eternidad.

Así que desde aquí os digo que hay que pasar a la acción. ¿Y cómo lo hacemos? Creando nuestra sociedad secreta en unos sencillos pasos que a continuación os menciono.

CÓMO CREAR NUESTRA PROPIA SOCIEDAD SECRETA

1. Escoge un gremio que sea el germen de tu sociedad conspirativa. Eso sí, para darle autencidad, toma uno que conozcas más o menos bien. Como yo he pasado bastante tiempo en la tienda de mis padres, he escogido el de los fruteros. Serie conveniente, eso sí, que tradujeses el nombre para que quedase más misterioso.  Finalmente yo me he decantado por “Meyveci” que, según el traductor de Google significa “frutero” en azerbaiyano.

2. Inventa un símbolo molón. Eso sí, tiene que basarse en las herramientas que use el colectivo en el que te basaste. En el caso de los meyvecis podría ser unas pesas sostenidas en uno de los ángulos de un triángulo isósceles (representando un cuchurucho de papel de estraza). Como las pesas tambien simbolizan la justicia y el triángulo es una figura geométrica muy usada por místicos habrá gente que le buscará significados esotéricos y profundos. Y así matamos dos pájaros de un tiro.

3. Piensa en un origen cósmico/místico/misterioso acorde con la naturaleza del gremio. No vale nada del estilo “un día el señor Pérez, cansado de las marujas, se juntó con otros fruteros para extender su poder por el mundo”. Sé creativo y mete de paso algún mito; algo así como “Meyveci, guardián de los frutos que sólo podían comer los dioses gobernantes de la Átlantida, vio que las manzanas que custodiaba se pudrían. Tomando esto como un presagio sobre el destino del continente, mandó a sus seguidores diseminarse por el mundo para enseñar el cultivo de frutas y verduras a las incipientes civilizaciones”. No te preocupes si suena raro, ya habrá estudiosos que le busquen sentido.

Los meyveci aprendieron sus conocimientos de unos seres superiores con forma de fruta. No se sabe si eran extraterrestres o antiguos pobladores del planeta.

4. Hazte con una colección de seguidores a lo largo de la historia. Procura que estén muertos, así no podrán desmentir su pertenencia. Gente como Alejandro Magno, Julio César, Napoleón, Leonardo Da Vinci, el Greco, Galileo, Maquiavelo… dan entidad y “caché”.  Además, siempre se puede decir que sostuvieron sus imperios gracias al apoyo de los meyvecis o que sus obras están llenas de simbolismo y de mensajes ocultos. Eso mola mazo. Si también metes en el ajo a Jesucristo ni te cuento…

5. Di que tu ciudad está plagada de templos o símbolos de tu sociedad. Lo más recomendable es ir a lo sencillo como construcciones con techos a dos aguas (que simbolizan los hilos y plato de la balanza) u obeliscos (que pueden ser algo así como el tronco del árbol del fruto de la sabiduría o un plátano cósmico). Siempre hay alguno de estos elementos en la ciudad. Si, encima, eres capaz de seleccionar unos cuantos que formen sobre el mapa de la ciudad una figura geométrica mejor que mejor. A la gente, por alguna razón, la geometría aplicada al mundo de lo esotérico le asusta.

6. Toma la vestimenta del gremio y rediséñala. En el caso de los meyveci se optaría por un delantal verde para los recién admitidos y azules para los miembros más veteranos. El sombrero de papel de estraza sólo podrían llevarlo los integrantes de las “castas superiores” dado que este vendría a simbolizar la iluminación fruteril o algo de eso.

7. Busca un enemigo potente y aterrador. Aunque tu sociedad secreta sea todopoderosa debes buscar un equilibrio para que haya “vidilla” dentro del colectivo y dé lugar a buenas historias. No importa que el enemigo sea de mentira. Los meyveci, por ejemplo, luchar a muerte contra la amenaza de los despiadados Slagters (“carniceros” en danés). No temas exagerar y decir que algunas ciudades que estaban en manos de tu sociedad secreta fueron conquistadas por sus adversarios. Eso te hará sembrar la paranoia y hará a tu sociedad más interesante.

8. Finalmente, encuentra un escritor de best-sellers que elabore una novela sobre tu agrupación. Escógelo bien: que no sepa nada de historia ni de geografia y que conozca de oídas a los templarios, los cátaros y el Santo Grial.  Dile que procure escoger algún personaje histórico, preferiblemente un artista, para el título. Algo así como “La conspiración de El Bosco” o “El enigma Lennon” si quieres ser más modernillo.

¡Hala! Ya puedes presumir de manejar los hilos del destino y a varios gobiernos del mundo.

Eso sí, toma lo que he escrito como recomendación o guía, no como un manual. Estoy seguro, amigo conspirador, de que muchas de tus ideas serán mejores que las mías.

Aunque, por tu bien, procura no desvelar ningún secreto de los meyveci. Por tu propia seguridad.