… Y la música perdió la inocencia (NSFW)

15 09 2010

Bueno… la música perdió la inocencia hace mucho pero el título vale para lo que os voy a enseñar.

Corría el año 1966 en la tierra de los mil quesos (esto es, Francia): una tierra libre y liberada, una nación libertaria y libertina. La nación de Serge Gainsbourg, para que me entendáis.

Pues bien, ese hombre provocador e irónico escribió una canción titulada “Les Sucettes” (los pirulís, los picos dulces o los chupetes, según el país del que seas, amigo lector). Esta canción tiene un doble sentido, ya sabéis (caramelos largos, chupadas, lametones…). Por lo visto este hombre era muy dado a los dobles sentidos viciosos.

Pues bien… ¿de qué cantante tiraron para hacer famosa la cancioncita de marras? Pues de la pura, dulce, angelical y virginal France Gall. Una jovencita que, parecía no darse cuenta de lo que realmente estaba cantando si contrastamos su candidez con la actitud de los bailarines y las chicas del vídeo musical que se emitió en la TV francesa. Ahí va.


Les sucettes
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Mi mujer, que en su día me pasó la canción, me contó que por ahí se decía que France, al enterarse de lo que realmente quería decir la letra durante una gira por Japón (anda que no tardó en comprenderlo…) rompió definitivamente con Serge y se negó a salir de su casa por pura vergüenza.

Por cierto, aquí tenéis la letra. Hilarante y muy, muy sospechosa…

Annie aime les sucettes
Les sucettes à l’anis
Les sucettes à l’anis
D’Annie
Donnent à ses baisers
Un goût ani-
sé lorsque le sucre d’orge
Parfumé à l’anis
Coule dans la gorge d’Annie
Elle est au paradis

Pour quelques pennies Annie
A ses sucettes à l’anis
Elles ont la couleur de ses grands yeux
La couleur des jours heureux

Annie aime les sucettes
Les sucettes à l’anis
Les sucettes à l’anis
D’Annie
Donnent à ses baisers
Un goût ani-
sé lorsqu’elle n’a sur la langue
Que le petit bâton
Elle prend ses jambes à son corps
Et retourne au drugstore

Pour quelques pennies Annie
A ses sucettes à l’anis
Elles ont la couleur de ses grands yeux
La couleur des jours heureux

Lorsque le sucre d’orge
Parfumé à l’anis
Coule dans la gorge d’Annie
Elle est au paradis

Yo no os la voy a traducir, que para eso está el señor Google. Además, me da vergüenza… Por cierto, debéis saber que “pennies” significa “monedas de un céntimo” o “peniques”; pero también suenan como la palabra que designa cierta parte u órgano…





Mi reino por una tapa

10 07 2007

Creo que, al menos en este país, hay dos inventos que nadie odia: la cama y las tapas.

Eso de que te pongan unas lonchas de jamón, unas aceitunas, unas patatas e incluso unos minúsculos pepinillos en vinagre con la cerveza o el vino siempre es bienvenido. Pero, ¿Cuál es el origen de esta costumbre? Como en muchos otros países, el origen de algo querido y venerado entronca con lo mítico, lo épico y lo regio.

DE CÓMO SE INVENTARON LAS TAPAS Y LAS CIRCUNSTANCIAS QUE LAS ACOMPAÑARON.

Cuentan que hacia el siglo XIII Alfonso X “el sabio” enfermó. Su médico, incapaz de determinar qué era lo que le pasaba a su señor, decidió salirse por la tangente y recomendar al rey que tomase un poco de vino acompañado por pequeñas cantidades de comida para que no se quedara sin comer nada mientras estaba en cama mientras pasaba la enfermedad.

Milagrosamente el rey se recuperó sencillamente con “ese tratamiento”. Y como este rey era bueno (debió ser el único) decidió que todo el mundo en Castilla debía beneficiarse de tan eficiente remedio, por lo que promulgó una ley que obligaba a las tabernas a dar con cada copa de vino una pequeña porción de comida.

Alfonso X

Este es Alfonso X, dispuesto a pinchar una aceituna en una visita a la tasca

La medida fue aplaudida, dado que, aparte del hecho de poder comer gratis en una época en la que sólo llegaba el dinero para tomarse algo de vino, ayudaba a que los campesinos no reiniciaran sus labores con el estómago vacío.

Ahora me diréis “Vale, sí, pero… ¿por qué lo llaman “tapa”? Pues en eso tuvo que ver otro rey Alfonso, pero esta vez el XIII.

Alfonso XIII pensando con qué tapita acompañará su cubata

Por lo que sabemos, el rey Alfonso XIII en una visita a Cádiz hizo parada en una taberna frente a la playa. Pidió un chato de vino y el camarero, para que picara algo, le llevó también unas lonchas de jamón. En el momento en el que dejó la copa de vino, comenzó a soplar el viento y se levantó una nube de arena. El chaval rápidamente puso una de las lonchas de jamón sobre la copa del rey para que sirviera de “tapa” y la arena no cayera en el vino. La idea le pareció buena y después de tomarse el vino y comerse la loncha de jamón (recordemos que estaba llena de arena) pidió otro vino con otra “tapa”.

Menos mal que el aperitivo era una loncha de jamón. Llega a ser como en otros bares, que te ponen unos tristes panchitos y unos kikos, y en vez de la “tapa” el camarero y el rey Alfonso inventan “el cóctel de frutos secos”. Imagínate al del bar echándote los cacahuetes en el tinto porque así lo manda la tradición…

Por cierto, el libro de donde he sacado esta anécdota está ahora mismo frente a mí. Os digo el título por si queréis pillarlo: “Madrid oculto, una guía práctica” de Marco Besas y Peter Besas. Es un libro curioso.

P.S.: No sé si os habéis dado cuenta pero es curioso. Rey Alfonso X “el sabio” inventa la costumbre en el siglo XIII pero es precisamente Alfonso XIII el que le da nombre. ¿Una Serendipia?





Una gran inversión

16 03 2007

Esta es una de esas “leyendas modernas” que circulan por la ciudad de Chicago. La mayoría de la gente dice que es verdad pero, y como bien diría algún gánster… “¿En serio hubo alguien con tantas agallas?”

Chicago, años 20. Alphonse Gabriel Capone, “Al” para sus amigos (nadie tenía las narices de decirle que le caía mal) era el ganster más temido y poderoso de la ciudad. Por supuesto, también era el que tenía más dinero.

Al Capone, el único hombre que supo celebrar “San Valentín” en condiciones

Pues bien, un día recibió la visita de un hombre que se hacía llamar “Conde Lustig”. Este conde, elegantemente vestido, educado, apenas atemorizado por sola presencia del gánster y lleno de confianza en sí mismo, pudo convencer a Al Capone de que, si le prestaba 50.000 dólares, podría doblar la cantidad con total garantía. Al,  impresionado por la actitud del conde, decidió seguir el juego y prestárselos.

A los dos meses Lustig volvió a casa del gánster, pero sin la seguridad ni confianza tan arrolladas que antes había tenido. Se plantó ante Al Capone y le dijo:

– Por favor, le suplico que acepte mis disculpas. El plan que tenía no salió como yo esperaba. Lamento decirle que me equivoqué.

Podéis imaginar cómo le sentó esto a Al Capone. Se disponía a dar una orden a uno de sus matones para que se cargara al conde, cuando Lustig sacó de su abrigo los 50.000 dólares y los dejó en la mesa.

Al Capone se quedó pasmado. Miró al conde y le dijo:

– Pensaba que usted era un estafador. Esperaba que me trajera 100.000 dólares o nada, pero nunca hubiera pensado que sería tan honrado como para conseguir de nuevo los 50.000 y devolvermelos. De verdad que usted es de la poca gente honrada que queda.

Y mientras decía esto, tomó 5.000 dólares de lo que había en la mesa y se los entregó a Lustig como pago a su honestidad.

La moraleja de esta historia podría ser que, tratados con amabilidad y honradez, hasta los peores elementos serán agradecidos. Pero, chic@s, hay un detalle que os tengo que explicar antes de que hagáis caso a esta enseñanza…

El “Conde Lustig” sí que era un estafador. Cuando tomó los 50.000 dólares los metió en el banco y no hizo nada con ellos. Los sacó a los dos meses y volvió a casa de Al Capone para organizar toda la pantomima que hemos visto…

… Y es que Lustig, desde un principio, sólo quería estafarle a Al Capone 5.000 dólares. Los mismos 5.000 que el gánster le dio por su honradez.





Nikola Tesla: Leyendas sobre un genio.

2 02 2007

Como viene siendo una odiosa costumbre, perdonadme por todo este tiempo sin escribir: cosas del trabajo (y luego dicen que el de guionista es un trabajo en el curras poco…).

Pero sigamos… hace poco mi novia y yo fuimos a ver “El truco final (The prestige)” y, la verdad, me encantó: la ambientación, la trama, los actores… pero lo que más me llamó la atención fue la figura de Nikola Tesla (1856-1943), un verdadero genio que, teniendo lo que hizo en la vida real, era lógico que estuviera entre dos magos.

Curioso: el personaje en “El truco final” está interpretado por David Bowie, pero el Tesla de verdad se daba un aire a Christian Bale con bigote, ¿Verdad?

No voy a escribir su biografía y sus logros (que para eso está el enlace de arriba) sino que voy a contaros varias cosas que me llamaron la atención cuando me puse a leer sobre él. Es curioso ver cómo un científico adelantado a su tiempo se convierte en leyenda: quizá sea porque sus logros fueron demasiado para su época; porque sus competidores se inventaron todo tipo de mentiras para desprestigiarle por envidia; o simplemente, porque cuando alguien se sale de lo común, nos gusta rodearle de misterio y de logros increíbles (como cuando un rey de la antigüedad se convierte en héroe o en dios).

Perdonad la disgresión a lo Sánchez-Dragó: Como decía, estas son algunas anécdotas o leyendas asociadas con Nikola Tesla (quizá son ciertas o quizá no, juzgad por vosotros mismos).

LA ATORMENTADA VIDA DEL SEÑOR TESLA

  • Su asignatura preferida en el colegio era matemáticas (eso ya nos dice que era un hombre fuera de lo común). Dicen que era capaz de memorizar todos los pasos para resolver un determinado problema sin necesidad de un cuaderno.
  • Estudiaba con tal avidez que en ocasiones llegaba a agotarse. Su padre temía tanto por su salud que escondió las velas de casa para que no se pasara toda la noche estudiando. El joven Tesla se fabricó sus propias velas, que escondía de su padre.
  • Después de terminar sus estudios de Ingeniería (1881) y haber llamado la atención de encargados, superiores e ingenieros de una central telefónica en Budapest, se fijó un nuevo reto: crear un motor eléctrico de corriente alterna y ponerse a trabajar para el otro gran genio: Thomas Alva Edison. Con un prototipo en las manos fue a ver a Charles Batchelor (socio europeo de Edison). Su carta de recomendación fue escueta: “Amigo Edison: sólo conozco a dos personas que merezcan llamarse “genio”: una es usted; la otra es el joven que lleva esta carta”.
  • Cuando llegó a Estados Unidos se entrevistó con Edison. Él vio en el genio de Tesla una amenaza (Edison investigaba la corriente continua y el uso de la alterna que proponía Tesla era una seria competencia). Decidió deshacerse de él diciéndole que si era capaz de arreglar los diseños de los Generadores Edison le daría 50.000 dólares pensando que Nikola se daría por vencido y se marcharía. Cuando Tesla llegó con los diseños mejorados y pidió a Edison la recompensa, este le dijo que todo había sido “una broma americana”, pero que gustoso le pagaría un sueldo si se quedaba con él siempre y cuando sus honorarios fueran menos de 25 dólares mensuales. Nikola se fue enfadado por la jugarreta… y Edison aplicó las mejoras gratis.
  • Tesla sin embargo, consiguió cierto éxito por su parte firmando contratos con la Western Union Company y la Westinghouse Corporation para desarrollar su idea de transmitir la corriente eléctrica a larga distancia sin necesidad de cables. ¿Cómo contraatacó Edison? Convenció a las autoridades para que la silla eléctrica usara corriente alterna: así el público la asociaría a peligro y muerte.
  • El 30 de Junio de 1908 algo pasó en la región rusa de Tunguska: una explosión arrasó un área de 2.150 kilómetros cuadrados (todavía hoy queda un rastro de radiación en el lugar). La versión oficial habla de un cometa o un meteorito que se desintegró. Sin embargo, se dice que este suceso pudo ser cosa de un experimento que se le fue de las manos a Tesla: por lo visto, un amigo suyo que se encontraba explorando el Ártico iba a recibir “Un saludo de Nikola” precisamente ese día. Curiosamente, Tunguska se encuentra en la trayectoria que había desde el hogar de Tesla al lugar donde se encontraba el explorador en el momento del evento.
  • Otro desafortunado descubrimiento: Se cuenta que en su laboratorio de Colorado Springs (el que sale en la película) consiguió la frecuencia de la resonancia de la tierra, produciendo un pequeño terremoto. Los vecinos empezaron a considerarlo “un tanto peligroso”.
  • En 1909 Marconi desarrolló la telegrafía sin hilos (precursora de la radio): Sin embargo su prototipo de emisor contenía más de 15 patentes registradas por Tesla. Marconi, pese a eso, recibió el Nobel de Fisíca aquel año. Del pobre Nikola no se acordó nadie.
  • Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) propuso utilizar “energía de ondas” para detectar submarinos alemanes y así salvar a los barcos mercantes que se veían amenazados al llegar a costas inglesas. Este claro antecedente del “radar” podría haberse utilizado si no hubiese sido de nuevo por Edison, que declaró la idea “ridícula”.
  • Se cuenta que tenía visiones muy detalladas de sus proyectos. No necesitaba pasarlos a papel hasta que no tenía una versión definitiva para enseñar a sus “mecenas” o ayudantes. Se dice que desarrolló varios proyectos en una visita al parque, en la arena y con un palo.
  • Cuando murió, el Gobierno de Estados Unidos se hizo con todos sus trabajos y planos. Según cuentan aún no han sido desclasificados (¿Tesla escondía algo o es que muchas compañías eléctricas temen que sus estudios salgan a la luz porque se les acabaría el negocio?).

¿Verdad, mentira, leyenda basada en hechos reales? ¿Qué decís vosotros? Lo que no cabe duda es que los genios siempre son incomprendidos, tienen muchos enemigos o son víctimas de su propia genialidad.

Aunque quizá, sólo quizá, sea verdad lo que dice su personaje en la película “La humanidad sólo está preparada para que los grandes cambios lleguen de uno en uno”. Triste, ¿verdad?

Por cierto: si queréis saber más sólo tenéis que ir a Google: no imagináis la cantidad de páginas que hay dedicadas a Tesla (un verdadero reconocimiento).





¡Maldito Mónaco!

26 01 2007

Esto no acaba de ser una curiosidad histórica. Es más bien una leyenda, pero tiene su utilidad: si alguno de vuestros amigos o amigas este fin de semana se pone a hablar de lo que han dicho en “Dolce Vita”, “Salsa Rosa” o cualquier programa de cotilleo esta historia os servirá para cambiar de tema rápidamente y llevar la conversación a temas más divertidos como lo paranormal.

Cuentan que Rainiero I de Mónaco (1267-1314) tuvo una amante, unos dicen que flamenca (de Flandes), otros dicen que zíngara, que estaba locamente enamorada de él.


No he encontrado fotos ni cuadros de Rainiero I ni de la amante flamenca, así que os dejo lo que más se parece para que os hagáis idea.

Pasaron bastante tiempo juntos: se prometieron amor eterno, se veían a escondidas, se fueron a la cama… En fin, lo de siempre.

Pero como suelen pasar en las ocasiones en las que un noble se liga a una pobre chica del vulgo (aunque eso pasa aunque no sea noble), Rainiero Grimaldi se cansó de ella y la dejó para irse con otra.

Podéis imaginar cómo quedó la pobre flamenca: engañada, abandonada y con un montón de promesas que se habían quedado en nada. Aquello pedía venganza. Y lo hizo, pero de una manera muy especial: buscó una bruja y se convirtió en su alumna.


¡Le vas a poner al Rainiero ese dos velas negras!

Pacientemente, y después de aprender los secretos de la bruja, la flamenca esperó pacientemente el mejor momento. Y este llegó el día de la boda de Grimaldi con la otra mujer. La flamenca pasó la noche anterior haciendo maleficios y conjuros… pero faltaba algo: La maldición que pusiese la firma a todos ellos, las palabras que harían que Rainiero se arrepintiera de su decisión toda su vida y que serían recordadas largamente por sus descendientes.

El mismo día de la boda, las dijo. Cuando vio salir de la iglesia a la “feliz pareja”, se abrió pasó, se colocó delante del Príncipe de Mónaco y le dijo:

– ¡Nunca, nunca encontrará un Grimaldi la felicidad en el amor! – y se fue.

No sabemos cómo acabó el matrimonio de Rainiero I (quizá lo hizo tan mal que por eso no hay crónicas), pero no cabe duda de que sus descendientes son víctimas de ese maleficio:

Los padres de Rainiero III (el de la foto que puse al principio) se divorciaron.


Grace Kelly (mujer de Rainiero III) murió en un accidente de tráfico.


Carolina de Mónaco se divorció de Philippe Junot; su segundo matrimonio, con Stefano Casiraghi, terminó trágicamente cuando él murió en un accidente de lancha motora; y ahora está con Ernesto de Hannover, así que imaginad.


Estefanía… bueno… ya sabéis lo de Ducruet, el guardaespaldas, el trapecista, el domador… En fin, cualquier día se enamora del león del circo y tenemos una desgracia.


¿Y Alberto? No sabemos si es víctima de la maldición (aunque algunos dicen que porque lo me más quería de este mundo era su flequillo) pero que conste que muchos madrileños le han echado mil maldiciones peores cuando se cargó de un plumazo las aspiraciones olímpicas de Madrid 2012 cuando preguntó en el Comité Olímpico Internacional si la Capital de España era una capital segura.

¿Qué podemos aprender de esta historia? Varias cosas:

1. No juguéis con las personas y menos cuando estas os quieren.

2. No hay nada peor que una mujer despechada ni nada peor que un hombre que promete demasiado.

3. Chicos, si estáis pensando cortejar a Carlota Casiraghi, ni se os ocurra hacerlo. Magdalena de Suecia es un mejor partido (y ha sido declarada el mejor cuerpo de Suecia).

4. Chicas, si estáis pensando cortejar a Andrea Casiraghi, ni se os ocurra hacerlo. Carlos Felipe de Suecia es un mejor partido ( y es clavadito a Orlando Bloom).

¿Qué os ha parecido? Ahora podéis llamarme Iker Mariñas.





Una sencilla lección de astucia

11 01 2007

Esta “curiosidad histórica” hace mucho tiempo que la leí en no sé qué libro. He ido recopilando cosas a partir de recuerdos y no sé si la historia era así exactamente. Así que perdonadme si me equivoco en las fechas o en los nombres.

Cuentan que en China, durante la Guerra de los Tres Reinos (Siglo III d.C.) el General Zhuge Liang, líder del ejército del reino de Shu, mandó a todo su ejército a ocupar una posición lejana mientras él se quedaba descansando en una pequeña ciudad sólo con 100 hombres unos días.

Este es Zhuge Liang. Desde luego, pinta de cansado tenía.

Al día siguiente de irse su ejército, se presentó frente a las murallas del pueblo Sima Yi, General del reino de Wei. Con 150.000 soldados dispuestos a capturar a Zhuge Liang.

Este es Sima Yi en piedra.

Lejos de desmoralizarse ante tal diferencia entre su guardia de cien personas y los miles del enemigo, el General Zhuge Liang mandó a los suyos que se escondieran y abrieran las puertas de la ciudad. Él, vestido sólo con una túnica, se colocó en la parte más visible y menos protegida de la muralla; y se puso a cantar.

Sima Yi reconoció en seguida a su enemigo, lo tenía prácticamente en la palma de la mano… pero, tras unos instantes, ordenó a sus 150.000 soldados que se retiraran.

¿Qué había ocurrido?, ¿Cómo había sido capaz de vencer a un ejército sólo entonando una canción? ¿Tan mal cantaba? Pues no.

Zhuge Liang era considerado un hombre muy astuto tanto entre sus aliados como entre sus enemigos. De hecho Sima Yi le conocía bastante bien y consideró que todo eso de las puertas abiertas, la sencilla túnica y las canciones debía formar parte de una maniobra tan bien organizada que se escapaba a su entendimiento. Así que prefirió marcharse a caer en una trampa.

Imaginad la cara que se le quedó cuando se enteró de que no había plan, ni emboscada. Sencillamente Zhuge Liang había jugado con su propia fama… y había ganado.

¿Qué nos dice esta historia? Primero, que tenemos que ser fieles a nosotros mismos; segundo, que ningún enemigo ni ningún problema podrá con nosotros si sabemos jugar bien nuestras cartas; tercero, que Jack Sparrow probablemente tenía un antepasado chino.





Las uvas de la suerte (¿Y si no fueran uvas?)

29 12 2006

Como no sé si voy a estar disponible estos días por motivos familiares (trabajo, organización de la cena de fin de año y cosas de esas…), os dejo un post sobre la Nochevieja y la vetusta tradición de comer doce uvas coincidiendo con las doce campanadas que dan paso al uno de enero. Eso sí, presentado adecuadamente:

¿Por qué Ramón lleva la capa si 1: Anne Igartiburu es la que debe estar pasando frío; y 2: salta a la vista que el “caliente” es él? ¿O es que no véis dónde está mirando?

Como sabréis, la tradición es relativamente nueva:

-Unos dicen que se debió a que en 1909 hubo un excedente en la cosecha de uvas destinadas a la elaboración de cava. Como no sabían qué hacer con ellas, un avispado comerciante catalán tuvo la idea de agotarlo y sacar tajada diciendo que tomar algunas la noche de fin de año daba buena suerte.

-Para otros, la culpa la tuvo la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Antes del comienzo de la Gran Guerra, se puso de moda en los hogares de media Europa tener uvas como postre navideño, en especial las de Almería. Cuando estalló el conflicto, a la mayoría de compradores se les quitaron las ganas de celebración y anularon los pedidos. Con los almacenes a rebosar, un avispado cosechero almeriense tuvo la idea de vaciarlos y sacar tajada diciendo que tomar algunas la noche de fin de año daba buena suerte.

Sea como sea, está claro que todo empezó porque había demasiadas. Ahora es cuando me pregunto ¿Cuándo c*ñ* fue el excendente de braguitas rojas? Bueno… eso y qué pasaría si en lugar de uvas, hubiesen sobrado otros frutos de temporada. Por ejemplo…

CLEMENTINAS: No me cabe duda… le habríamos cogido al gusto al jugo de naranja y no al de la uva (es decir, el vino). También gracias a la ingesta masiva de vitamina C cada año, los españoles estaríamos más sanos y seríamos más fuertes. ¿Lo malo? Que al olvidarnos del vino, tener hábitos saludables y una fortaleza envidiable, habríamos dejado de ser españoles. Como mucho, seríamos suecos.


CASTAÑAS: Muy típico de la navidad… pero ¿qué ocurriría si a cada campanada acompañara una castaña asada?, ¿Y si, como de costumbre, nos atragantásemos con ellas? Las unidades de quemados no darían abasto… por no hablar de lo extraña que quedaría Anne Igartiburu con uno de sus vestidos de fiesta agarrando un cucurucho de castañas, ¡habría que vestirla de castañera! Aunque supongo que a algunos esa imagen les dará morbo.


MANZANAS: Un clásico que nunca pasará de moda. Creo que esta se hubiera parecido mucho a la uva: igualmente habría que pelarla, iguamente habría que quitarle las pepitas… e igualmente pensaríamos que la única forma divertida de tomar esa fruta es cuando es líquida y tiene varios grados de alcohol.


PIÑAS: Todas las madres saben que la Piña es muy rica en fibra (y que, por tanto, ayuda a ir al baño). Así que imagináos las consecuencias que podría tener tomarse doce cada Nochevieja: millones de habitantes yendo a la vez al servicio, con una diarrea de no te menées. Este sería “un país de mierda”-con perdón- literalmente hablando.

Seguro que por mi culpa os pasaréis esta Nochevieja mirando al plato de vuestras uvas mientras os planteáis esa duda existencial (“¿Y si fueran…?”). Así que, para resarciros, os dejo un video explicativo para que no os confundáis cuando toquen los cuartos y las campanadas.

Si llega a ser verdad que no tomarse todas trae mala suerte, ese año se abre un agujero en la tierra y se traga a España.

Por si no puedo escribir en estos días… ¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!