¡El Milenarismo va a llegaaaaar!

15 12 2006

Bueno… hoy es viernes y mientras Pepito os estimula físicamente (tiene buen gusto para los videos, hay que admitirlo) yo voy a hacerlo, con su permiso, intelectualmente.

Sin duda, este es uno de los mejores momentos televisivos que recuerdo. Nada más y nada menos que el filósofo y dramaturgo Fernando Arrabal, afectado sin duda por el consumo de alguna sustancia filosóficamente cuestionable, se pone a hablar del Milenarismo. Lo mejor de lo mejor…

Lo que no comprendo es porque nadie veía el programa de Sánchez Dragó

Pero vosotros, ¿qué creéis que le pasaba a Arrabal?

A. El discurso de Sánchez Dragó es embriagador.

B. No le pasaba nada, este es su estado natural.

C. Esto no le pasaría si leyera más a Chopenjagüer.

D. Seamos sinceros… llevaba una tajada de espanto.

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“Tres de Whisky”, “Un Porro”, ¿”Una rama de Opio”?

15 12 2006

Aparte de ser guionista, los sábados por la mañana ayudo a mis padres en una frutería. Bueno… digamos que antes de ser guionista soy frutero, porque llevo en el oficio desde los 12 años. El caso es que después de tanto tiempo hay mucha gente que no se queda con los nombres de algunas de las cosas que vendemos y te piden lo primero que se les viene a la cabeza. Leed y llorad.

1. Una vez una mujer me pidió “3 whiskies”. Por supuesto, estuve a punto de mandarla al bar de la esquina cuando mi madre me dió un codazo y me señaló cierta fruta:

Y pensar que hay gente que los confunde…

2. Otra mujer me dijo que le gustaban mucho “los punkies”. “¡Encima la maruja me ha salido underground!”, pensé. Nada más lejos de la realidad…

Yo creo que la única fruta que tomaba Sid Vicious era el limón de los cubatas.

3. Otra vez me pidieron “chiripitiflaúticas”. Esta me la tuve que pensar…

 

La serie favorita de aquel hombre debió ser “Los chirimóyicos”.

4. No imagináis la cantidad de gente que va a la frutería a comprar “porros”

Aunque bien pensado, fumarse un puerro tiene que colocar bastante.

5. Y, por último, la genial idea de aquel hombre de echarle a la sopa una “rama de opio”.

Aunque, si hubieráis visto las pintas de aquel hombre, seguro que hubieráis pensado que el que se equivocó dándole apio en su lugar fui yo.

Lo que no quiero saber es qué se le pasa por la cabeza a esa gente cuando ven en la televisión al duro detective pidiendo un “whisky doble”, cuando anuncian la actuación de un “grupo punkie”, o cuando les hablan de la “Guerra del opio”.