Si nuestras recetas fueran orientales

30 01 2011

Reconozco que me encanta la comida oriental y que, siempre que puedo, trato de ir a algún restaurante especializado . Pero no es que solamente sea un fan incondicial de un buen pato cantonés o de las piezas de sushi de anguila, también he de reconocer que algunos nombres de algunas especialidades tienen algo de poético que les da un nosequé especial . Me explico: ¿sería lo mismo degustar una “familia feliz” que comer algo tan sencillo como un plato de carne, verduras, calamares y sepia?; ¿no fardamos más si invitamos a nuestra pareja a comer “fideos que cruzan el puente” en lugar de una sopa de fideos con col, pollo y pescado?;  ¿no es de valientes meterse en la boca “hormigas que suben al árbol” en vez de tallarines con verduras y guindilla?; ¿o a que es más interesante pedir “carne de sol” que huevos al vapor con carne?

Como véis un buen nombre hace de un plato sencillo algo más exótico. Quizá es hora de que nosotros adoptemos esa costumbre y, para potenciar nuestros sencilla comida, tiremos de metáforas. Aquí os pongo unos ejemplos:

Si nuestra comida tuviese acento asiático


¿Quién mejor para ilustrar este post que Andrés Calamaro cantando “Comida China”? (Si queréis pasar del músico e ir directamente al texto podéis).


Sol furtivo que ilumina la paja”: Muy bella la imagen del astro rey lanzando rayos a través de las nubes para bañar de luz campos dorados. Pero ojo, amigos, que con esto designaríamos a los clásicos huevos fritos con patatas. Ya sabéis: las patatas fritas serían la paja; la yema, el sol; y la clara la nube.

“Cónclave marino sobre coral dorado”: Quien dice “dorado” dice amarillo, quien dice “coral” dice arroz, y quien dice “Cónclave  marino” dice varias especies de mar en el mismo plato. Vamos, que estamos hablando de una paella de marisco.

“Rubíes en lecho fluvial al atardecer”: ¿qué puede ser algo rojo con algo que parecen piedras de río flotando en caldo anaranjado? ¡Bingo! La fabada asturiana (con sus fabes, su caldo rojo y sus rodajas de chorizo). Si se le quiere añadir panceta o manteca tiraremos de otras piedras preciosas u otro tipo de rocas (“granito rojo” o algo así).

“Mediodía del guerrero”: Se trata de un plato redondo y amarillo como un sol. Lo de guerrero es porque para hacer uno de estos platos hacen falta “muchos huevos”. ¿Qué puede ser? ¡Sí! Nuestra clásica tortilla de patatas. Eso sí, sin cebolla (si la tuviera sería un “medíodía del guerrero triste”, por lo de la cebolla y las lágrimas).

“Tesoro en el naufragio”: Un nombre dramático para un plato contundente. Imaginad milles de perlas flotando, entre los retos informes de un hundimiento. Una imagen perfecta para una sopa de cocido con garbanzos. Aunque un pelín gore, lo reconozco.

“El placer de la venganza”: Este conciso pero brutal a la vez que voluptuoso nombre sería para uno de esas delicias que saben mejor cuando se sirven frías. Sí, me refiero a las croquetas.

Aunque, ahora que lo pienso, no haría falta tanta tontería. Nosotros  ya tenemos la “ropa vieja” (garbanzos fritos con carne, verduras y huevo), las “patatas revolconas” (patatas con torreznos y pimentón), la “olla podrida” (antepasado de los actuales cocidos) o el “bienmesabe” (que es tanto pescado adobado como un dulce de huevo y almendras).

Olvidad entonces lo que he dicho.

P.S.: Pero si se os ocurre otro nombre para otras recetas decídmelo.





Crea tu propio personaje navideño

27 12 2010

Deseaba haber escrito esto antes del “Día D Nochebuena” pero entre pitos y flautas no ha podido ser (también os debo un vídeo en el que haga un discurso de Navidad como lo hace el rey). En fin, como más vale tarde que nunca y todavía quedan unos días para que lleguen los reyes magos esto todavía puede valer.

Hace unas semanas buceaba por Internet buscando figuras alternativas a Papá Noel (y digo “Papá Noel” porque me pone muy nervioso la reciente moda en este país de llamarle “Santa Claus”) en España. Me encontré con curiosas figuras como el Olentzero vasco, el Apalpador gallego, El Esteru cántabro o el Angulero asturiano.

Son personajes entrañables, pero reconozco que puede haber algunos que no acaben de sentirse identificados con algunos de ellos. Por eso he pensado que cada cual podría tener su ser mágico que llevase los regalos a su casa. Así que tirando de los puntos en común que tienen los antes dichos os propongo crear nuestro propio personaje navideño. Os voy a poner dos ejemplos como ya hice con lo de las sociedades secretas: uno más general y otro como propuesta para la comunidad que me vió nacer.

CÓMO CREAR TU PROPIO PERSONAJE NAVIDEÑO

1. Nuestro personaje debe tener un oficio humilde, pero popular y cuyos servicios sean frecuentemente requeridos: Así que para Madrid hemos elegido el gremio de los taxistas y para el ser mágico general hemos escogido el de los informáticos.

2. Debe ser barrigudo y, por consiguiente, aficionado a la “buena vida”: Ya sabéis: según la creencia popular ser gordito es sinónimo de ser feliz y generoso. Además eso da mucho juego a la hora de dejarse alguna “recompensa” por sus servicios (como lo de dejarle una copa de coñac y turrón a los reyes). Así que nuestro taxista será aficionado al anís de La Castellana y los bocatas de calamares; el informático comerá bolsas de patatas y se pondrá ciego de Red Bull (lo que explicaría de paso cómo es que entrega todos los regalos en una noche).

3. Debe “vivir” en un lugar inaccesible que justifique por qué no se le puede ver el resto del año. Así, hemos hecho que el taxista pase el resto del año haciendo cola en la oficina de tráfico para renovar su carnet, una licencia o qué se yo; el informático viviría recluído en su piso de 60 metros cuadrados.

4. Debe tener algún componente inquietanta que demuestre que sabe qué niños se portan bien y cualés se portan mal: En el caso del taxista la cosa va a ser difícil porque, como ya hemos dicho, se pasa la vida haciendo cola en Tráfico. Hemos pensado que su taxi puede tener vida propia y se pasea por ahí sin conductor vigilando las ventanas de las casas. En el caso del informático la cosa es mucho más simple e inquietante: ha monitorizado los ordenadores de las casas gracias a un programa y así sabe quién se porta bien y se porta mal.

Un intermedio musical a cargo de Lemmy Kilmister

5. Debe tener una curiosa vestimenta para ser reconocible: En el caso del taxista, y al ser madrileño, hemos pensado en ponerle un pañuelo al cuello y una típica parpusa (gorra de chulapo), le pondríamos un típico pitillo en la boca pero como ahora no es correcto le vamos a poner un chupachups. En el caso del informático podemos ponerle los típicos vaqueros, una bolsa en la que meter su portátil, y una camiseta con el logo del Firefox (juro que las he visto); no es que sea muy navideño pero la idea, como vais a ver, es que no salga de casa.

6. Pongámosle alguna herramienta mágica: Reconozco que esto es opcional, pero tiene como base algo que me gustó mucho: el Papá Noel ruso, el Ded Moroz, porta un bastón capaz de congelar todo lo que toca. Me pareció algo absolutamente terrorífico pero que daba mucha personalidad al personaje. Así que al taxista le vamos a dar un mando de garaje mágico, que abre portales en el contínuo espacio-tiempo para que pueda entregar todos los regalos a tiempo; el informático llevará un smarthpone con el que hace llamadas para comprobar si las familias están durmiendo.

7. Debe tener un sistema de entrega peculiar que justifique cómo lleva los regalos a los niños: Ya hemos dicho que el taxista se sirve de un mando que manipula el espacio y el tiempo, así puede entregar los regalos y no ser visto. Pero para el informático hemos reservado la manera más “espectacular”: no le haría falta ir de casa en casa, ¿sabéis por qué? Porque enviaría los regalos vía módem o como un archivo adjunto al correo de los padres con una extensión mágica que haría que los regalos se materializaran junto a la impresora. Pero ojo, los niños no deben ver el proceso o ya nunca el informático les llevaría regalos.

¿Qué os ha parecido? Espero daros algunas ideas para vuestro propio personaje. Si os apetece podéis describirlo en los comentarios.

¡Que tengáis una buena navidad y que el Taxista o el Informático os traigan muchos regalos!





… Y la música perdió la inocencia (NSFW)

15 09 2010

Bueno… la música perdió la inocencia hace mucho pero el título vale para lo que os voy a enseñar.

Corría el año 1966 en la tierra de los mil quesos (esto es, Francia): una tierra libre y liberada, una nación libertaria y libertina. La nación de Serge Gainsbourg, para que me entendáis.

Pues bien, ese hombre provocador e irónico escribió una canción titulada “Les Sucettes” (los pirulís, los picos dulces o los chupetes, según el país del que seas, amigo lector). Esta canción tiene un doble sentido, ya sabéis (caramelos largos, chupadas, lametones…). Por lo visto este hombre era muy dado a los dobles sentidos viciosos.

Pues bien… ¿de qué cantante tiraron para hacer famosa la cancioncita de marras? Pues de la pura, dulce, angelical y virginal France Gall. Una jovencita que, parecía no darse cuenta de lo que realmente estaba cantando si contrastamos su candidez con la actitud de los bailarines y las chicas del vídeo musical que se emitió en la TV francesa. Ahí va.


Les sucettes
Cargado por PredicadorMalvado. – Ver más clips de música, videos en HD!

Mi mujer, que en su día me pasó la canción, me contó que por ahí se decía que France, al enterarse de lo que realmente quería decir la letra durante una gira por Japón (anda que no tardó en comprenderlo…) rompió definitivamente con Serge y se negó a salir de su casa por pura vergüenza.

Por cierto, aquí tenéis la letra. Hilarante y muy, muy sospechosa…

Annie aime les sucettes
Les sucettes à l’anis
Les sucettes à l’anis
D’Annie
Donnent à ses baisers
Un goût ani-
sé lorsque le sucre d’orge
Parfumé à l’anis
Coule dans la gorge d’Annie
Elle est au paradis

Pour quelques pennies Annie
A ses sucettes à l’anis
Elles ont la couleur de ses grands yeux
La couleur des jours heureux

Annie aime les sucettes
Les sucettes à l’anis
Les sucettes à l’anis
D’Annie
Donnent à ses baisers
Un goût ani-
sé lorsqu’elle n’a sur la langue
Que le petit bâton
Elle prend ses jambes à son corps
Et retourne au drugstore

Pour quelques pennies Annie
A ses sucettes à l’anis
Elles ont la couleur de ses grands yeux
La couleur des jours heureux

Lorsque le sucre d’orge
Parfumé à l’anis
Coule dans la gorge d’Annie
Elle est au paradis

Yo no os la voy a traducir, que para eso está el señor Google. Además, me da vergüenza… Por cierto, debéis saber que “pennies” significa “monedas de un céntimo” o “peniques”; pero también suenan como la palabra que designa cierta parte u órgano…





Crea tu propia sociedad secreta

31 08 2010

Todo el mundo habla de organizaciones ocultas dentro de nuestra sociedad: agrupaciones influyentes que mueven los hilos de gobiernos con oscuros objetivos. No voy a citar nombres porque no es plan de que mañana venga a buscarme algún tipo perteneciente a una de ellas y me haga desaparecer del mapa.

Esos grupos nos inspiran miedo y fascinación a partes iguales. De hecho, somos muchos los que quisiéramos pertenecer a alguna ya sea para conspirar,  sentirnos importantes o sencillamente porque queremos amenazar a alguien (algún autobusero, cartero o vendedor) diciéndole que, si se mete con nosotros, se está metiendo con un poder terrible que le puede fastidiar de por vida.  Claro, hasta que nos llamen para formar parte de una de esas sociedades puede pasar una eternidad.

Así que desde aquí os digo que hay que pasar a la acción. ¿Y cómo lo hacemos? Creando nuestra sociedad secreta en unos sencillos pasos que a continuación os menciono.

CÓMO CREAR NUESTRA PROPIA SOCIEDAD SECRETA

1. Escoge un gremio que sea el germen de tu sociedad conspirativa. Eso sí, para darle autencidad, toma uno que conozcas más o menos bien. Como yo he pasado bastante tiempo en la tienda de mis padres, he escogido el de los fruteros. Serie conveniente, eso sí, que tradujeses el nombre para que quedase más misterioso.  Finalmente yo me he decantado por “Meyveci” que, según el traductor de Google significa “frutero” en azerbaiyano.

2. Inventa un símbolo molón. Eso sí, tiene que basarse en las herramientas que use el colectivo en el que te basaste. En el caso de los meyvecis podría ser unas pesas sostenidas en uno de los ángulos de un triángulo isósceles (representando un cuchurucho de papel de estraza). Como las pesas tambien simbolizan la justicia y el triángulo es una figura geométrica muy usada por místicos habrá gente que le buscará significados esotéricos y profundos. Y así matamos dos pájaros de un tiro.

3. Piensa en un origen cósmico/místico/misterioso acorde con la naturaleza del gremio. No vale nada del estilo “un día el señor Pérez, cansado de las marujas, se juntó con otros fruteros para extender su poder por el mundo”. Sé creativo y mete de paso algún mito; algo así como “Meyveci, guardián de los frutos que sólo podían comer los dioses gobernantes de la Átlantida, vio que las manzanas que custodiaba se pudrían. Tomando esto como un presagio sobre el destino del continente, mandó a sus seguidores diseminarse por el mundo para enseñar el cultivo de frutas y verduras a las incipientes civilizaciones”. No te preocupes si suena raro, ya habrá estudiosos que le busquen sentido.

Los meyveci aprendieron sus conocimientos de unos seres superiores con forma de fruta. No se sabe si eran extraterrestres o antiguos pobladores del planeta.

4. Hazte con una colección de seguidores a lo largo de la historia. Procura que estén muertos, así no podrán desmentir su pertenencia. Gente como Alejandro Magno, Julio César, Napoleón, Leonardo Da Vinci, el Greco, Galileo, Maquiavelo… dan entidad y “caché”.  Además, siempre se puede decir que sostuvieron sus imperios gracias al apoyo de los meyvecis o que sus obras están llenas de simbolismo y de mensajes ocultos. Eso mola mazo. Si también metes en el ajo a Jesucristo ni te cuento…

5. Di que tu ciudad está plagada de templos o símbolos de tu sociedad. Lo más recomendable es ir a lo sencillo como construcciones con techos a dos aguas (que simbolizan los hilos y plato de la balanza) u obeliscos (que pueden ser algo así como el tronco del árbol del fruto de la sabiduría o un plátano cósmico). Siempre hay alguno de estos elementos en la ciudad. Si, encima, eres capaz de seleccionar unos cuantos que formen sobre el mapa de la ciudad una figura geométrica mejor que mejor. A la gente, por alguna razón, la geometría aplicada al mundo de lo esotérico le asusta.

6. Toma la vestimenta del gremio y rediséñala. En el caso de los meyveci se optaría por un delantal verde para los recién admitidos y azules para los miembros más veteranos. El sombrero de papel de estraza sólo podrían llevarlo los integrantes de las “castas superiores” dado que este vendría a simbolizar la iluminación fruteril o algo de eso.

7. Busca un enemigo potente y aterrador. Aunque tu sociedad secreta sea todopoderosa debes buscar un equilibrio para que haya “vidilla” dentro del colectivo y dé lugar a buenas historias. No importa que el enemigo sea de mentira. Los meyveci, por ejemplo, luchar a muerte contra la amenaza de los despiadados Slagters (“carniceros” en danés). No temas exagerar y decir que algunas ciudades que estaban en manos de tu sociedad secreta fueron conquistadas por sus adversarios. Eso te hará sembrar la paranoia y hará a tu sociedad más interesante.

8. Finalmente, encuentra un escritor de best-sellers que elabore una novela sobre tu agrupación. Escógelo bien: que no sepa nada de historia ni de geografia y que conozca de oídas a los templarios, los cátaros y el Santo Grial.  Dile que procure escoger algún personaje histórico, preferiblemente un artista, para el título. Algo así como “La conspiración de El Bosco” o “El enigma Lennon” si quieres ser más modernillo.

¡Hala! Ya puedes presumir de manejar los hilos del destino y a varios gobiernos del mundo.

Eso sí, toma lo que he escrito como recomendación o guía, no como un manual. Estoy seguro, amigo conspirador, de que muchas de tus ideas serán mejores que las mías.

Aunque, por tu bien, procura no desvelar ningún secreto de los meyveci. Por tu propia seguridad.





En la mezcla está el éxito televisivo

7 04 2010

Estos días me he encontrado con una noticia que me ha inquietado un poco: Jose Luís Moreno planea la producción de una versión de “Las chicas de oro” a la española. No se acuerda el “buen” hombre de que Televisión Española en su momento lo intentó y la cosa fue un fiasco.

Y es que copiar series extranjeras para darles un toque “español” no funciona del todo bien. Muchos han buscado la fórmula para que las series de este país sean más espectaculares, con una mejor factura y unos argumentos que no consistan en la énesima repetición de una comedia familar pero con variaciones de época o escenario. Pero, irónicamente, esas son las series que funcionan. Vamos, que los sibaritas buscan jamón 5 jotas en tiendas que sólo ofrecen chopped. Y la cosa no tiene pinta de cambiar.

Por eso propongo, amigos televidentes, algo que pueda contentar a todos, una solución salomónica. Y esta es juntar lo mejor de ambos mundos o, lo que es lo mismo, crear híbridos entre las series estadounidenses y las patrias. Paso a enumeraros algunos ejemplos.

1. Los Seprano (Los Soprano + Los Serrano)

Imagináos este tema con una letra que diga “Uno más uno son sieteee…”

Pues de eso va: Diego Seprano (interpretado por James Gandolfini) es un mafioso viudo con tres hijos que usa como tapadera para sus “negocios” una jamonería. Por avatares de la vida  se casa con Lucía, una antigua novia ahora maestra (interpretada por Belén Rueda) que tiene dos hijas problemáticas. Él cree que ella puede meter en cintura a sus tres hijos díscolos que tienen que “heredar” el negocio. Sin embargo Diego y Lucía se encontrarán con la oposición del hermano de él, Santiago, que quiere hacerse con el trono de la “familia”. Sirviéndose de su sicario, Fiti (que se infiltra en el entorno de Lucía ligándose a una profesora compañera de ella), tratará de acabar con esa rama de la familia Seprano. Mientras tanto, el hijo mayor de Diego y la hija mayor de Lucía, ambos adictos al sexo y al éxtasis, iniciarán una trágica relación. Al mismo tiempo, el hijo mediano de Diego y la hija menor de Lucía se meterán en una banda de delincuentes juveniles llamada “Santa Justa Klan”.

2. Como conocí a vuestra madre en tiempos revueltos (HIMYM + Amar en tiempos revueltos)

Esta sería la sintonía, pero con guitarra española y tarareada por una alguna cantante de moda salida de “Operación Triunfo”.

El argumento sería simple: un señor mayor llamado Teodoro reúne a sus hijos durante los años 70 para explicarles cómo se ligó a la madre de estos durante los duros años de la posguerra española, tiempos de hambre y lucha. Entre encuentros con sádicos fascistas e ideales y románticos republicanos de los que pasará olímpicamente para conseguir “pillar cacho”, nos contará cómo le ayuda en sus conquistas su gran amigo “Barni, el tinto”, un galán vestido siempre de traje, repeinado y con bigote a lo Errol Flynn que se rige por un código particular cuyos artículos cita entre partidas de mus.

3. Cuéntame cómo pasons of Anarchy (Cuéntame cómo pasó + Sons of Anarchy)

Esta canción interpretada por Ana Belén debe ser la leche.

Carlitos, en su celda de la prisión de Carabanchel, nos cuenta cómo fue su juventud durante la durísima transición española en el barrio de San Genaro. Esa zona de Madrid estaba controlada  por su familia, los Álcantara: una familia de violentos moteros que, con sus Bultacos, aterrorizaban al resto de vecinos. El jefe del clan parece ser Antonio, pero en realidad el poder lo ejerce Merche, una despiadada milf sibilina e intrigante. Completan el reparto Toni, el hijo mayor de la familia, que quiere salir de esa vida de delincuencia (pero acaba asesinado en plan “shakesperiano” por Carlitos),  Inés (hermana hippie  que traiciona a los Álcantara yéndose con una banda rival) y Herminia, la abuela, cuyo turbulento pasado en el maquis iremos descubriendo poco a poco.

4. Buffy la roja (Buffy cazavampiros + Águila roja + cierta inspiración en Red Sonja)

Imagináos esta intro con trajes del siglo XVII y laúdes en vez de guitarras eléctricas.

Estamos en la España del siglo de Oro: Buffyla es una novicia que, jurando venganza, abandona el convento tras conocer que su familia ha sido exterminada por una decadente a la par que aristocrática sociedad secreta de vampiros. Tras irse a Asia a aprender artes marciales y a disfrazarse de ninja (eso sí, con poderoso y sensual escote), toma contacto con Fray Guillermo, un franciscano que lo conoce todo sobre demonios y vampiros; Sánchez, un pícaro y chistoso mendigo; y Willomina, doncella de una marquesa-vampiresa; para formar un equipo que derrote a la sociedad vampírica. Sin embargo Buffyla, doncella en edad de merecer, se acabará enamorando de un maestro vampirazo: Ángel. También aparecerá personaje que hará de “alivio cómico”:  Cordelia, una posadera con delirios de grandeza.

Os hablaría de otras series como “Los hombres de Dexter” (Los hombres de Paco + Dexter) o “Aidafornication” (Aída + Californication), pero creo que esas es mejor que os las imaginéis.

Y a vosotros, ¿se os ocurren más mezclas? Venga, decidme… que hay que salvar la televisión de este país.





Recomendación: “Pyongyang” de Guy Delisle

15 03 2010

Hace unos días entré en una tienda de cómics y vi un título que me llamó la atención. Se trataba de “Pyogyang” de Guy Delisle. En él el autor relata sus vivencias durante unos meses  como animador de una productora francesa que ha llevado parte del trabajo a la capital de la críptica Corea del Norte, donde reina la única “dinastía comunista” de todos los tiempos.

A media que el propio Guy, convertido en personaje principal, se familiariza con la ciudad toma conciencia de la excesiva devoción a los líderes de la nación, de cómo un país puede negar su propia realidad a base de propaganda, de cómo un régimen totalitario debe buscar un enemigo para autojustificarse y de cómo sobreviven los residentes de Pyonyang a una ciudad que parece más un escenario de una obra teatral escrita por un megalómano que un lugar donde vivir.

Aquí tenéis un montaje creativo de algunas páginas  elaborado por Kiten2cat12345 (Michelle para los amigos), una fan del cómic.

Con lo que he dicho y después de ver el vídeo os puede dar la impresión de que en “Pyongyang” reina una atmósfera de pesadilla, claustrofóbica, incluso kafkiana. Ni mucho menos.  Delisle nos cuenta las situaciones que vivió como quien nos cuenta las anécdotas de un viaje a una tierra curiosa y extraña. Ojo, no digo con esto que frivolice con la situación del país: sencillamente lo relata con sencillez, cuenta las cosas como son y como las ve, sin caer en un dramatismo exagerado, hasta trata algunas con sentido del humor. Y precisamente eso es lo que hace buena la historia.

Sé que me estoy explicando muy mal. Así que sólo puedo animaros a leer. Y esperar que, como a mí me pasó al terminar la última página, lo consideréis uno de vuestros cómics preferidos.

P.S.: Os voy a contar algunos de los momentos de “Pyonyang” que más me gustaron.

1. Cuando a Guy no se le ocurre mejor idea que regalar a su intérprete un ejemplar de 1984. Por supuesto, unos días después el traductor, tembloroso, se lo devuelve.

2. Cuando, en un descanso durante un viaje, el protagonista observa las vistas desde una montaña. Admira el paisaje natural sintiéndose satisfecho de estar en un lugar donde no hay mensajes progandísticos. Sin embargo no se ha dado cuenta de que en la ladera de la montaña, detrás de él, hay una gigantesca pintada alabando al líder norcoreano.

3. La visita al palacio de las amistades: un lugar donde se exponen los regalos hechos al presidente coreano, que van desde rifles hasta televisiones de plasma.





Consejos anticrisis del Alipio

22 02 2010

Miro esto y se me cae la cara de vergüenza por enésima vez. ¡Casi un año sin postear aquí! Bueno… supongo que debo haceros un resumen de lo acontecido todo este tiempo, pero no estoy de humor y se puede resumir en esto: desde hace una semana estoy en paro.  Os podéis imaginar.

Así, buscando empleo, con una mano delante y otra detrás por culpa de la crisis. Cosa que me ha forzado a reflexionar sobre un método “anticrisis” basado en algunas directrices “cotidianas”. A ver qué os parece.  Pero antes vamos a poner una cancioncilla para ponernos a tono.

CONSEJOS ANTICRISIS DE DON ALIPIO

1. Cuidado con los libros sobre cómo “capear” la crisis o hacerse rico en tiempos de vacas flacas: ¿Os habéis creído que un tipo que se ha enriquecido en tiempos difíciles os va a contar sus secretos para que compitáis con él? No, gente, no. Si queréis ayuda externa buscad en blogs, que sale casi gratis. Además pensad en esa vieja frase que dice “la mejor manera de hacerse rico es escribir un libro en el contéis a la gente cómo hacerse rico”. No sé si me explico.

2. Id a hacer la compra con el estómago lleno: Sí, es un consejo del tío Perogrullo pero es realmente eficaz. Si váis con hambre empezaréis a llenar el carrito con comida, chucherías, bebidas… y luego os daréis cuenta de que no os hacía falta ni la mitad. Por muy baratos que sean los artículos que habéis pillado.

3. Ahora es el momento de “revisitar los clásicos”: Me explico. No compréis pelis nuevas de momento. Seguro que tenéis una buena selección de películas por ver o que necesitan ser vistas de nuevo para ser apreciadas en su totalidad. También vale con los libros que tengáis en casa. Pero si no podéis resistir la tentación comprad películas de hace al menos 30 años, que están baratas (yo me pillé “El fuera de la ley” por 6 Euros). También vale lo de ver pelis por interné, pero no tiene ese regustillo romántico.

4. Desempolvad los viejos juegos de mesa: ¿Tenéis un Trivial incunable?, ¿guardastéis el tragabolas?, ¿Todavía anda en una estantería de casa el Monopoly del 91? Ahora es el momento de revivir tiempos mejores de una manera barata. Y no os preocupéis si faltan piezas: la cosa siempre acabará en una conversación interesante… y económica.

5. No renunciéis a pequeños placeres, pero administradlos bien: Hay sabios anacoretas a los que les llevó toda una vida deshacerse de los placeres terrenales. Así que no penséis que podéis renunciar, por ejemplo, a la costumbre de compar cervezas  “gourmet” de la noche a la mañana. Lo mejor será espaciar su compra (en lugar de una vez a la semana, una cada dos semanas) y, en lugar de comprar una Franziskaner, una Chimay y una Grimbergen a la vez, comprad sólo la Franziskaner.  Ignoro si estas cosas valen para el tabaco, así que perdonadme si no se puede aplicar esto al mundillo de las hierbas que se prenden.

6. Queréos mucho. Si tenéis pareja pasad tiempo juntos de manera erótico-festiva. Haréis ejercicio, no gastaréis dinero (bueno, algo así, pero sólo en protección contra “invitados no deseados”, así que tomadlo como inversión) y no os hará falta ni gastar electricidad.

Por supuesto, estos consejos no son un dogma ni nada por estilo. Yo los digo por si os pueden inspirar para algo.

Saludos y que os vaya bien. (y a ver si de una vez escribo con más frecuencia por aquí).








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