No sé cómo decir esto, pero para la persona que más quiero han sido unas semanas penosas (y es decir poco).
Hace unos días murió el padre de mi novia. Podéis imaginaros cómo está ella, podéis imaginaros como estoy entonces yo.
Han sido días de pésame, de lágrimas, de tristeza… Mejor no pensarlo y no daros la vara. Creo que lo mejor es recordarlo tal y como era: un pedazo de pan, un hombre que vivió feliz y, lo más importante, que hizo felices a los suyos (¿No aspiramos todos a conseguir lo mismo?).
Ahora escribo esto y recuerdo cuando Noemí (mi novia) me decía que a su padre , como a mí, le encantaban las películas clásicas de espadachines y se las había visto todas varias veces. Recuerdo que le respondí “Entonces para vosotros Stewart Granger será como de la familia”. Ella se rió.
Por eso creo que el mejor homenaje que se le puede hacer es sencillamente recordar una escena de una de esas películas que tanto le gustaban. No es otra que la lucha de espadas “Scaramouche”. Va por usted, Luis.
Espero que el mismo Stewart Granger le esté contando, ahí arriba, cómo lo hacía.
Y a vosotros, chic@s, muchas gracias por escucharme.

Comentarios recientes